domingo, 12 de mayo de 2019

Larra. Cabeceras del Río San Jorge


Grupo de Espeleologia IPV.
Club Montañero Estella.
Año: 1982 Navarra
Paginas: 118
Idioma: Castellano

Introducción

La tierra es una fuente incesante de luz y misterio. En ella y desde los albores de lostiempos, la naturaleza ha encontrado el aposento en el que desarrollar sus criaturas arropada por la benéfica influencia de la luz, que todo lo invade.

Sin embargo, existe un mundo oscuro e infinito en el que la luz deja paso a la tiniebla y la vida cobra otra dimensión. Es el mundo subterráneo de las grandes cavidades de las tierra. Cavernas, simas y demás lugares donde la tiniebla arroja su manto y donde el infinito abarca toda su extensión, han sido desde la antiguedad, y lo son aún en nuestros dias, lugares ocultos e inaccesibles rodeados de un halo misterioso y proscrito que ha impedido a los hombres un conocimiento profundo de las riquezas que en ellas se esconden.

Desde la aparición del hombre hasta lo que hoy podemos abarcar con el término espeleologia, las cuevas y demás cavidades subterráneas han experimentado distintos atractivos en función de las necesidades y culturas que con el paso de los tiempos le han correspondido. Asi, en ellas se han dado cita el refugio y el hogar frente a las inclemencias, la veneración por lo desconocido y oculto, el rito a los dioses y fuerzas del más allá, el culto a los muertos, la superstición, ... y el simple miedo ante la espesa negrura que rodea todo su universo. Como regla general, ha sido esta negrura, este desconocimiento acerca de lo que la gruta oculta, lo que ha movido la mayoria de las interpretaciones fantásticas que se han sucedido en torno a ella y que, si bien no es para tanto, algo tiene que explica la deformaciónambiental y temporal a la que se han visto sometidas durante siglos.

Traspasar el umbral de una gruta y penetrar en la densa oscuridad que metros más adelante invade a quien en ella se aventura, encontrarse con la pura entraña de la tierra y de los tiempos, el silencio que durante años ha flotado entre sus paredes y la densa oscuridad que anima sus desnudas galerías y estrecheces es situarse en pocos segundos en un espacio en el que se distorsionan formas y sonidos, espacios y tiempos.

Fue entre estas paredes que ahora nos acogen donde el hombre prehistórico buscó refugio y abrigo frente a sus enemigos, frente a una climatologia adversa que le impedia vivir eel exterior. En su seno encontró resguardo contra el frio, en la intimidad de sus galerias practicó sus ritos y creencias, y en sus profundas . solemnes salas halló lugar para sus muertos.

Al mejorar las condiciones atmosféricas del exterior que habian mantenido a nuestroos arcanos arropados por los cálidos muros de lo que hasta entonces habia sido su refugio, el hombre abandona las cavernas a la búsqueda de un hogar que responda a las necesidades que se le plantean. Pero si bien el hombre abandona estos recintos, su espiritu queda en éllas desde entonces aprovechando el entorno mágico y protector que la oscuridad y quietud de la entraña le proporcionan, unas veces disfrazado de mito, otras como cubil inaccesible desde donde los dioses mantienen su poder y temeridad. En estos lugares sacros einaccesibles para los mortales se venera eimplora a sus moradores, ocultos y silenciosos. Nunca vistos pero siempre respetados, cuentancon un poderoso aliado que los mantiene ajenosa toda injerencia extraña: viven en el reino de lanoche, sumidos en una oscuridad infinita yespesa que mantiene alejados a los hombres. Solamente algunos animalesc encuentran en este espacio las condiciones como para mantenerse en una apacible subsistencia. Pero estos son los menores y los menos. Para el resto de las criaturas, la cueva, la noche sin umbral, permanece inaccesible y misteriosa.

El paso de los tiempos y culturas va a hacer de estos lugares, desconocidos y misteriosos, altar de sus leyendas y supersticiones, de sus

Cuentos y tradiciones en los que la imaginación y la fantasia daban cabida a los más extraños, hermosos y horribles seres que en ellas, moraban. Si la oscuridad necesita de muy poco para que su umbral sea la barrera ante la que caigan los más intrépidos héroes, nuestrosantepasados se encargaron de adornarla con toda una serie de relatos fantásticos y macabrosen los que el más allá cobraba acta de existencia en contraposición con el espacio exterior vivente. Estas y otras razones son motivos más que suficientes como para que un pesado velo de misterio y prohibición se cerniese en torno a estos lugares.

Sin embargo, en los albores de este siglo las cuevas van a dejar de ser un recinto mágico preñado de misterios para dar paso ainterpretaciones menos mágicas y más racionales. No habia porqué oponer a la vida en la corteza terrestre un mundo extraño y

misterioso, innaccesible a cualquier mortal. En su entraña pueden encontrarse las respuestas a muchos interrogantes que la humanidad tenia planteados. Son los Martel, Casteret, ... que dan paso a una nueva ciencia, la espeleologia, en sus comienzos de la mano de la arqueologia, después de la geologia, hidrologia, y ahora de la biologia.

Pero, ¿qué poderoso impulso hace que nos introduzcamos en las cuevas y simas, bajemos por sus pozos y trepemos por sus chimeneas, nademos en sus tranquilas aguas y nos arrastremos por sus angostos meandros devafiladas aristas, corramos por sus galerias, disfrutemos de sus dimensiones? No está muy claro cual es el poderoso acicate que mueve a pasar miseria cuando conoces de antemano tu falta de masoquismo. Al interés meramente deportivo del descenso, la exploración y el disfrute de lo descubierto hay que sumar otra serie de factores que nos empujan hacia las simas: lo desconocido, lo inexplorado, el interés por llegar alli donde pocos han estado, son los resortes que ponen en funcionamiento el mecanismo mediante el que te vas a mover una vez dentro de la cavidad. ¿0 hay algo más?.

Están ya lejos y pertenecen al recuerdo las primeras incursiones a las cavidades de la corteza terrestre. Con los ojos bien abiertos, una luz mortecina y un escalofrio que subey baja por la espalda, nos vamos adentrando en la cueva. Una nueva dimensión se presenta ante nuestros ojos que, misteriosa y atrayente, nos envuelve en su espeso manto. A la pura pasión por descubrir y conocer se va uniendo una faceta deportiva. Más tarde, no se trata sólo de bajar; comienzas a sacar datos de galerias, pozos ydemás formas interiores, aspectos morfológicos, desarrollos; trazas topografias, recoges muestras, coloras sus aguas para conocer sus direcciones y distancias,.. Una vez dentro de ellas no basta con el disfrute y contemplación de las formas y trazados que tenemos ante nuestros ojos, pues el recuerdo es efimero y las satisfaciones emocionales tan pasajeras commo el veloz transcurrir de las aguas en su interior.

Los datos, las anotaciones y croquis pasan a ser una constante del espeleôlogo cada vez que se introduce en éste o aquél agujero, la predisposición cambia y el interés por éste oaquél punto de la sima se concreta en losplanos topográficos de cara a un posteriorestudio.

Y es asi como, años tras año, de la más pura y cándida pasión por las simas, hemos llegado a lo que hoy constituye nuestra actividad y el objeto de esta publicación. Bien es cierto que muchos de los datos y su interpretación concreta se salen de nuestras posibilidades tanto como de nuestro interés. No es nuestro ámbito, no somos expertos ni lo pretendemos.

Asumimos sin mayores problemas el papel quue de cara a los estudios acerca del comportamiento de las aguas subterráneas nos corresponde, pues entendemos que una colaboración entre espeleólogos y expertos es necesaria de cara a solucionar muchas de las incógnitas que en este momento se tienenplanteadas en materia espeleológica.

Y con este ánimo publicamos hoy lo que han sido nuestros trabajos en Larra durante estos diez ltimos años. Bien es cierto que la idea de la publicación ha surgido en el último momento, pues las aventuras editoriales constituyen un campo inexplorado en el que nos ha sido necesario lanzarnos al vacio. Pero no todo iba a ser aventura. A nuestro favor contaban una zona Como Larra, con un macizo que ha centrado el interés y los estudios en los ültimos años y en el que se han dado cita grupos de todas las partes que nos han puesto en contacto con el palpitar de lá espeleologia más allá de nuestra propia experiencia. Contábamos también con el ánimo que nuestros compañeros del Club Montañero de Estella nos han dado para seguir adelante, que no ha sido poco. Ellos han sido los que en última instancia han hecho posible esta publicación al asumir el riesgo económico que estos escarceos llevan consigo.

Y poco más que añadir salvo ponernos asalvo de herejes y hortodoxos, pues lo que aqui se presenta no es un estudio acabado y pulido acerca de una zona como Larra, tan inmensa como interesante. Si hemos limitado el estudio a unos marcos reducidos, ha sido por aportar algo útil y práctico acerca del comportamiento, más o menos conocido, de lo que ha constituído nuestra actividad en el macizo durante este tiempo y, con ello, de conocimiento y aproximación a su realidad. Antes y a partir de él, todo es posible.

Estella, noviembre de 1982