sábado, 22 de octubre de 2022

Sistema Rodrigon-Matona (Lamadrid, Valdaliga)


La zona donde se encuentra asentada la localidad de Lamadrid es  la banda costera de la provincia de Santander. Se trata de una  zona de escasa altitud, cuyas máximas elevaciones no suelen rebasar los 300 m.  de altitud sobre el nivel del mar.

Más concretamente, en la comarca de San Vicente de la Barquera, a la que  pertenece Lamadrid, estas altitudes máximas descienden en la zona inmediata a la costa, no superando los 150 m. en el área donde se hallan situadas las cavidades sobre las que versa este artículo.

Este complejo de cavidades está enclavado en una pequeña barra calcárea en las proximidades del barrio del Sejo de Abajo. Esta faja caliza está delimitada longitudinalmente por sendas fallas paralelas, orientadas del Sur hacia el Norte.

La más oriental de estas fallas es atravesada por la primera  galería fósil de la Matona, debido a lo cual no es ninguna temeridad suponer que la formación de la falla es posterior  al primer episodio de la circulación subterránea a través  del sistema Rodrigón-Matona. En la actualidad, esta falla  oriental juega un papel básico en el drenaje de las aguas que  circulan a través del conducto activo del sistema, ya que la fuente donde parecen resurgir estos caudales, en la margen izquierda del río Banansa, se encuentra en la trayectoria de la  falla antes mencionada. 

Para el acceso a la boca del Rodrigón se puede seguir una pista que atraviesa la mies del barrio del Sejo, hasta alcanzar el valle cerrado donde se encuentra la boca del Rodrigón.

El conjunto está formado por dos cavidades: la Matona y el Rodrigón. La primera  de ellas posee tres bocas contiguas,dos de ellas taponadas por la maleza. 

Por la tercera, descendente se accede a dos ramales. En el izquierdo desembocan las otras dos entradas y finaliza alos 50 m. Sin embargo, el derecho  tiene un desarrollo de 265 m. Ambos conductos, fósiles,presentan unas dimensiones medias, 2 m. de altura por 2 de anchura, están revestidos de abundantes formaciones litogénicas y su suelo es arcilloso. Hacia la mitad de esta galería hay una rampa descendente en forma de embudo, que da paso a la cornisa de una segunda galería, igualmente fósil, pero de mayores dimensiones. 

Con excepción de algunas interrupciones dicha cornisa se sigue a lo largo de todo el conducto. Este tiene un carácter descendente y los dos niveles de suelos que presenta únicamente se unifican en los dos extremos de la galería. Este segundo piso fósil tiene un desarrollo total de 222 m. y concluye en  una pequeña sala. Su morfología es similar a la del piso superior: suelo arcilloso, formaciones reconstructivas, etc. Ambas galerías, aunque son de desarrollo sinuoso, presentan una dirección general de Oeste a Este.

El Rodrigón es la segunda cavidad de este sistema, a partir de cuya boca se abre una sala alargada de unos 8 m. de ancho por 25 de longitud. Ha sufrido un proceso clástico al que cabe atribuir los grandes bloques entre los que discurre el río encajonado, una vez que reaparece a los pocos metros de la entrada. En el extremo más interior de esta sala el  río se sifona, resurgiendo a unos 10 m. del punto de desaparición. Este intervalo se pude: de salvar a través de una diaclasa fósil, elevada unos 6 m. por encima del curso del río,que vuelve a desaparecer en un çaos de bloques imposible de  superar. Su morfología es la típica de un curso subterráneo a lo largo de los 180 m. que separan el primer sifón del caos de bloques final: limo adosado a las paredes superiores,depósitos de gravas, paredes y suelos fuertemente erosionados por la circulación del agua y la ausencia de formaciones litogénicas importantes, son los rasgos que caracterizan el panorama de la única galería activa de este sistema.

Ambas cavidades se hallan unidas a través de un pozo de 5,6 m. de profundidad situado al final de la primera galería de la Matona, a partir de donde desemboca en el extremo SE del caos de bloques del Rodrigón. 

Desde el punto de vista hidrológico, el sistema a través de la galería activa del Rodrigón juega el papel de exutorio a través del cual vierten al Banansa los caudales captados en la pequeña depresión cerrada existente al oeste de ambas cuevas. Por ella circulan dos pequeños arroyos que unen sus aguas pocos metros antes del sumidero situado cerca de la  boca de Rodrigon.

Referencia 
Boletín Cántabro de Espeleología 2 
Ferderación Cántabra de Espeleología
Santander 1982