sábado, 28 de septiembre de 2019

Sistema de la Cueva del Agua (Oreña, Alfoz de Lloredo)

Todo este sistema se encuentra en los materiales que ya describíamos en el estudio del Chaparral. Como recordatorio podemos resumir que se trata de materiales del Albiense Medio a Superior, representados por calizas y calcarenitas microcristalinas y cristalinas, estratificadas en bancos de 0,5 a 1 m. Este nivel tiene una potencia que oscila entre 30 y 40 m. y reposa sobre otro impermeable de arcillas, limos y areniscas del Albiense Inferior de entre 45 y 65 m. de potencia. Bajo éste encontramos los materiales del Gargasiense-Clansayense formados por calizas intensamente dolomitizadas. Sobre el Albiense Superior encontramos arenas y limos del Cenomaniense Inferior con una potencia de entre 60 y 80 m. Estos materiales afloran en este sector formando bandas de dirección aproximada SO-NE. El estrato en que se abre la Cueva del Agua presenta un buzamiento al SE de 28°. Los demás estratos buzan también al SE, pero su ubicación en el flanco de un sinclinal hace que su buzamiento varíe desde 31° para el Gargasiense-Clansayense en el pueblo de Oreña hasta 18° para el Cenomaniense en el desvío a Ubiarco de la carretera de Santillana a Oreña. (I.G.M.E. 1.986).

En el sector en estudio, las calizas del Albiense Medio a Superior, afloran en el flanco norte del cordal que separa los terrenos de Oreña (Alfoz de Lloredo). La parte superior de este cordal, que tiene la misma dirección que los estratos referidos, está formada por los materiales impermeables del Cenomaniense, y desciende hacia el norte en pendiente suave. A continuación, en la ladera norte encontramos las calizas del Albiense. En la zona de contacto entre estos materiales las aguas que proceden del nivel de limos se infiltran en las calizas y junto con las de lluvia que caen directamente sobre aquellas han dado origen a una gran cantidad de dolinas. El borde septentrional de las calizas, al que ya no llega el agua de escorrentía, tiene muchas menos forinas de disolución, y se mantiene a cotas más elevadas. Por tanto el afloramiento calcáreo aparece en la zona de contacto como una superficie ligeramente más hundida que el terreno circundante de la que el agua no puede salir por superficie. A continuación, siguiendo hacia el norte, están los limos del Albiense Inferior, que no aportan nada de agua al sistema, ya que la pendiente dirige las escorrentías hacia las calizas del Gargasiense - Clansayense, en las que se infiltran por diversos sumideros. Estos limos, sm embargo, sirven de lecho impermeable a las calizas en que se abre la Cueva del Agua, y por la dirección y pendiente de su buzamiento, son los responsables de que todo el sistema de la Cueva del Agua tienda a evolucionar desplazándose hacia el SE a medida que se desarrolla en profundidad.

Queda pues claro que los aportes que llegan al sistema en estudio proceden en su totalidad de los campos de dolinas que se encuentran sobre la cueva, y que estos campos recogen tanto la lluvia caída directamente sobre las calizas, como la que llega por escorrentía de los limos situados sobre aquellas.

El encajonamiento de las calizas entre estratos impermeables, y la inclinación de la estratificación en la zona (28°) obligan a su vez a todos los aportes a converger en un caudal único, que es el río permanente del sistema, parte del cual surge por la boca llamada "Cueva del Agua". Este río ha circulado en el pasado por niveles superiores  que constituyen lo que llamamos, un tanto incorrectamente, pisos fósiles del sistema. Estos aparecen muy concrecionados y ya casi inactivos. Dada la inclinación de la estratificación, como ya hemos señalado, el agua al profundizar se desplaza hacia el SE, y cada piso se encuentra desplazado con respecto al anterior, y no en su vertical.

Actualmente, el piso activo accesible sufre pérdidas de caudal por diversos sumideros situados a lo largo de su recorrido, que alimentan un nivel inferior en desarrollo, totalmente inaccesible para nosotros. Este nivel aún debe tener una capacidad de drenaje pequeña, y por ello, una parte de las aguas siguen circulando por la galería activa que podemos recorrer. Esta galería, como sus "antepasadas" ya inactivas se desarrolla paralela a la dirección de los estratos, a favor de la confluencia de éstos con diaclasas de dirección SO-NE,' aprovechando en algunas ocasiones otras perpendiculares a éstas en tramos de corto recorrido.

Las fracturas por las que avanza el cauce observable terminan por cortar la ladera del monte debido a la presencia de una valleja situada enfrente del pueblo de Oreña.


Bibliografia
Boletín Cántabro de Espeleología 13, 1997.

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