sábado, 8 de septiembre de 2018

La Sima del Cueto (Peña Lavalle. Arredondo, Santander)


Resumen
La sima del Cueto (Sima de Peña Blanca; Gouffre Juhué) es un abismo de 745 m. de profundidad, con 3.375 m de galerías exploradas, situado cerca de la Peña Lavalle (Val de Asón; Arredondo, Santander) y explorado por el Spéleo Club de Dijon durante varios años.

Está emplazada, geológicamente en un complejo urgoniano de edad aptense y albense inferior que descansa sobre un wealdense compuesto por un substratum hauteriviense-barremiense.

Su génesis responde a la conjuncion de un proceso nivo-karstico con una red freática ya existente, compuesta en su origen por las galerías de la sima del Cueto y las cuevas Coventosa y Cañuela.

El relato de las exploraciones y de las técnicas empleadas por los espeleólogos del SCD, así como las topografías de los pozos y galerías, dan un valor documental a este trabajo.

Introdución
Una de las zonas kársticas más interesantes del núcleo calizo de la provincia de Santander es, sin lugar a dudas, la región del rio Asón, donde, por sus especiales características litológicas, se desarrollan cavernas y simas de gran magnitud. Este aspecto, y desde hace bastantes años, se vienen realizando campañas de exploraciones espeleológicas que conducen a importantes descubrimientos. Este trabajo está destinado a relatar uno de los más impresionantes, por su envergadura, de toda la zona: aunque no nos asombraría el hallazgo, de otro mucho mayor

A ”grosso modo”, todo el paquete calizo de la orilla izquierda del rio Asón, desde su nacimiento hasta la localidad de Arredondo, esconde en su interior una red kárstica de varias decenas de kilómetros, y aunque en la actualidad esta red está dividida en numerosos fenómenos separados entre sí por escasas distancias, las investigaciones  espeleológicas que se llevan a cabo tienden a la búsqueda de los puntos de unión y con ello a la formación de una red única.

En estrecha relación con estas investigaciones se han realizado estudios de geología (RAT, 1959 a y B); de cuaternario (CHALINE 1961, 1963 y 1965); sobre el karst y los fenómenos kársticos (HUMBEL 1965, 1966 y 1967; MUGNIER 1969 a; SAN MIGUEL 1971) y sobre la vida de los animales cavernícolas (BALAZUC 1960; DEMANGE 1962; DRESCO Y HUBERT 1971; MAGNIER 1966 a y b y 1968; TUPINIER 1965; VANDEL 1967), etc.

En cuanto a los trabajos espeleológicos, que se vienen desarrollando desde hace más de diez años, esto han sido realizados en su totalidad por el Spéleo Club de Dijon (SCD), con el cual han colaborado, en algunas ocasiones, espeleólogos de entidades españolas y francesas.

En el mismo macizo que nos ocupa, donde se emplaza la sima objeto de este trabajo y próximas a ella, hay una serie de cavidades de entre las cuales cabe destacar a tres de ellas por sus enormes dimensiones:  la cueva Fresca (HUMBEL 1966), con más de 12.000 m, y aun no totalmente explorada;  la cueva de Cañuela (SAN MIGUEL 1971), con 7.000 m, explorados y la cueva Coventosa, con 6.880 m, explorados hasta la actualidad.  Dos impresionantes simas están también cercanas pero en distinto macizo:  la sima del Mortero (LORIOL 1968) con un desnivel de 510 m, y el Sistema  “Sima de Garma Ciega-sumidero de Cellagua” de muy reciente exploración y donde en 1972, se había alcanzado la cota de -868 m.

Situación Geográfica de la zona
La región del río Asón está enclavada al sudeste de la provincia de Santander, en un hermoso valle que toma el nombre del río, en plena cordillera Cantábrica. El Asón la divide en dos macizos gemelos: el de San Vicente y el de Porracolina, siendo en éste último donde se emplaza la sima que tratamos. El macizo de Porracolina (1.408 m.) está encuadrado por el Sur con el límite entre Santander y Burgos;  por el Norte con el valle del río Bustablado y la localidad de Arredondo; por el Este con el río Asón y por el Oeste con el río Miera

Situación de la Sima
La sima del Cueto· (sima del Cueto como también la conocen las gentes del lugar; sima de la Peña Blanca como es denominada por el Spéléo Club de Dijon, o también "Gouffre Juhué" en honor a su descubridor) está situada en el flanco sur de una dollna que se extiende al pie del Pico Mosquitero, próximo a la Peña Lavalle (1.033 m.), ambos pertenecientes al macizo de Porracolina (1.408 m.), algunos metros por debajo del sendero que va de Buzulucueva a Len de Hormigas y a unos dos kilómetros de las cabañas del primer lugar.

Accesos
La principal dificultad que entraña el llegar hasta la boca de la sima es salvar el desnivel de aproximadamente 800 m., en una marcha de unos 4 kilómetros por senderos de montaña, gran parte entre campos de lapiaz. Si a esto añadimos una mochila con algo de peso la marcha puede resultar inolvidable. 

El acceso puede realizarse por tres lugares: Partiendo del kilómetro 1,5 de la carretera de Arredondo al Portillo de la Sia, subida a Socueva, luego tomar el camino de Socueva a Buzulucueva, para una vez llegados allí, y a partir de las últimas cabañas, tomar el sendero que conduce a la Len (Len de Hormigas), señalado hasta la boca de la sima con trazos amarillos. Conviene tener en cuenta que a todo lo largo de la última parte del trayecto existen numerosas dolinas que pueden crear confusión, e incluso confundirse con la que contiene la sima, por la existencia de agujeros similar es. La autentica está en lo alto del monte, a cielo abierto,  sin árboles, de aspecto más bien herboso y próxima a la cumbre desde donde se divisa, hacia el Sudoeste, el valle del río Asón y los Collados.De todas lo mejor y mas aconsejable es hacerse acompañar por un natural  del lugar que sirva de guia, Rogelio Pardo Fernandez, que vive en Socueva y suele estar cuidando el ganado en su cabaña de Buzulucueva , nos acompaño a nosotros y es buen conocedor de la zona y del emplazamiento de la sima.

Otro dato importante es la ridícula pequeñez de la entrada (horizontal) de la sima y su posible dificultad para encontrarla (1,20 de alta y 0,60 m. en su punto más ancho. Este itinerario que acabamos de describirles es el más aconsejado, durando aproximadamente la marcha unas dos horas.

Partiendo del kilómetro 3 de la carretera citada, subida directa por el barranco que domina el Puente Nuevo. Este itinerario no es nada aconsejable, salvo para un descenso rápido a Val de Asón, desde la zona de la sima, en tres cuartos de hora. A partir del kilómetro 4, subida por el barranco de Rolacía y Len de Hormigas. Este itinerario es el empleado por el SCD para transportar el material hasta la sima a lomos de mulo, tardando alrededor de cuatro horas.

Espeleogenesis
Una vez datados los testigos glaciares de la región vemos que para MUGNIER (1969 a, p 68), la forma de la sima del Cueto podría ser atribuida, como ya expusimos anteriormente, a las aguas de fundición de los neveros  - proceso nivo-kárstico-  que, en dos momentos al menos en el curso del Cuaternario han ocupado la dolina donde se encuentra la sima.

Personalmente hemos podido comprobar, en uno de los recorridos efectuados por la zona el 3/5/73, junto con nuestro compañero J. León, que en el fondo de alguna de las dolinas próximas a la sima quedaban acumulaciones de naviza, en forma de media luna, a pesar de lo avanzado de la estación.  En varias de ellas el proceso de fusión había formado lagos diminutos.

Es de suponer, pues que ese proceso nivo-kárstico que MUGNIER apareja a las glaciaciones se repita en la actualidad con frecuencia anual, y aunque no con la potencia de aquel, si realice una labor erosiva apreciable en todas las depresiones donde se acumule la nieve.

De todas formas no podemos considerar al citado proceso como único elaborador de la sima del Cueto, pues a su desarrollo vertical se tiene que añadir un nada despreciable desarrollo horizontal.
Efectivamente, en la actualidad, las investigaciones llevadas a cabo por el Spéleo Club Dijon en la base de la sima, que a continuación relataremos, han progresado enormemente, y hasta 1969 habían explorado 3.375 m. de galerías, con posibilidad de aumentar esta cantidad en futuras investigaciones.



















Año 1966: Descubrimiento y Primeras Exploraciones

Para la confección de este relato hemos tenido que documentarnos en los diversos trabajos que en relación con la sima han publicado los exploradores: ANONIMO, 1969; CASTIN, DELANCE y HUMBEL, 1969 a y b; HUMBEL, 1965; MUGNIER, 1969 a, b y c; 1970 a, b, c y d; 1971 a y 1972.

El día 4 de abril de 1966, Gérard JUHUE descubre, durante una prospección por la zona de Peña Lavalle, la entrada de un pequeño divertículo descendente, obstruido en parte por escombros. Bruno DRESSLER se introduce por el orificio, alcanzando, tras unos 15 m. de progresión semidescendente, la boca de un pozo. Una piedra dejada caer en él, sin velocidad inicial, acusa una caída libre de 8 segundos; antes de chocar contra la pared por primera vez y después seguir descendiendo. Un primer sondeo con "topofil" (procedimiento de medida para grandes distancias que emplean algunos grupos franceses, consistente en un tambor de hilo de coser acoplado a un cuenta metros y accionado por un carrete de pescar) da -193 m. de profundidad, pero más bien parece que la sonda sea detenida por un saliente de la pared.

En agosto del mismo año, el Spéléo Club de Dijon organiza una primera expedición a la sima. El día 5, un equipo sube material y provisiones hasta la boca, mientras que un torno y el resto del material pesado se transportan a lomos de mulo.

El divertículo de acceso al pozo tienen que ampliarlo para permitir un paso más fácil, y al mismo tiempo realizan ensayos de comunicación por radio entre lo que será el campamento de altura (zona de entrada a la sima) y el campamento base (emplazado en el valle del Asón). Finalizados los trabajos, aquella misma tarde descienden al campamento base.

El día 7, por la tarde, sube hasta la boca de la sima un primer equipo encargado de instalar el campamento de altura (2 tiendas pequeñas).

El día 8, un segundo equipo, compuesto por todos los miembros que quedaban en el campamento base, asciende con material y provisiones. Al final de la jornada descienden todos al campamento base, menos un grupo, de 5 espeleólogos, que instala el torno y 200 m. de escalas, realizando durante la noche pruebas con él para verificar su funcionamiento.

El día 9, el equipo del campamento de altura desciende, por medio del torno, a J. LACAS hasta  -193 m., encontrándose a esa profundidad en un escalón practicable, apareciendo además la primera dificultad que les impide continuar la exploración ya que el cable del torno, de 200 m. de largo, es justo lo suficiente para llegar al escalón. El retorno del espeleólogo a la superficie es realizado en 20 minutos. Durante el día un grupo transporta provisiones desde el campamento base a la sima, retornando por la noche.













Durante el día 10 llegan dos equipos al campamento de altura, con el fin de organizar el descenso al pozo. B. DRESSLER, F. CHAVARRIA (Grupo de Exploraciones Subterráneas del Club Montañés de Barcelona) y J. LACAS son descendidos a torno hasta la cota -193 m., y una vez en el escalón les son facilitados los 200 m. de escala que instalan a partir de él. Primero DRESSLER y después CHAVARRIA descienden por la escala; LACAS realiza la seguridad desde el escalón. A -271 m. sobrepasan un pequeño nicho excavado en la pared, y a -302 m. entran en contacto con el fondo del pozo: compuesto por una rampa de bloques, muy inclinada, que desciende hasta -314 m. Al pie de la escala se descubre un estrecho orificio con corriente de aire. Uno de los espeleólogos decide penetrar y, asegurado por el otro, desemboca en la parte alta de una profunda” diaclasa" de más de 50 m. (pozo del Algodón). Parece que la sima continúa, pero el equipo se ve obligado a regresar a la superficie. Aquella misma tarde comienza el retorno al campamento base.

El día 11 todo el material del campamento de sima cercana, y por la mañana misma la totalidad de los miembros de la expedición se encuentran en el campamento base.

El día 16 por la mañana, después de algunos de descanso, vuelve un equipo al campamento de altura. Hacia las 19. horas M. GUILLIEN y R. PEPIN son descendidos a torno hasta el escalón de -193 m., ganando el fondo del Gran Pozo por medio del "descensor" (aparato para realizar rappel artificial, por medio de una sola cuerda).  A -300 m. ensanchan el orificio del segundo pozo (Algodón) e instalan unas escalas.  PEPIN, asegurado por su compañero, desciende unos 30 m., pero tiene que ascender de nuevo por falta de material.

El día 17, a las 4 de la madrugada, el equipo GUILLIEN-PEPIN de vuelta a la superficie es reemplazado por DRESSLER y LACAS. R. PERRIAUX asegura el descenso desde el escalón de           -193 m. El segundo pozo de la sima (Algodón), con una profundidad de casi 60 m., es descendido. Una nueva estrechura que hay en el fondo de este pozo es franqueada por DRESSLER. Lo cual le permite descender con escala una decena de metros hasta un resalte donde hace pie. Bajo él se abre un tercer pozo, difícil de explorar por la irregularidad de sus paredes. Unas piedras arrojadas a su fondo les hacen concebir que su profundidad sobrepasa los 50 m. (pozo del Péndulo). En vista de lo avanzado de la hora, pues el traslado del torno al campamento base con los mulos debe estar acabado antes de la noche, se decide el retorno de los espeleólogos a la superficie, que al mismo tiempo desmontan el material instalado en la sima.


Un grupo, que ha subido con los mulos desde el campamento base durante el día, asegura el ascenso con el torno. A las 16 horas el último explorador es izado a la superficie y el campamento y el torno son inmediatamente desmontados. El descenso hacia el valle del Asón comienza al final de la tarde y acaba con la noche.

Conclusión
Al final de esta primera expedición el SCD traza el siguiente balance: Una sima importante ha sido descubierta y parcialmente explorada. La vertical de 314 m., aunque se abre a menos de 15 m. de la entrada de la sima, constituye un “pozo subterráneo” (ya que no desemboca a cielo abierto), el más profundo de los conocidos en la actualidad. Además, esta vertical se coloca en el segundo puesto de las verticales directas actualmente conocidas en el mundo, después de la Sima Lépineux (Piedra de San Martin) y antes de la Sima Enrico Revel (Italia).

La cota alcanzada en la sima del Cueto es de alrededor de -380 m., y desde luego, la cota -400 m. esta ciertamente asegurada. Los 3 pozos de la sima  están prácticamente situados en la misma vertical, y de hecho  se trata de un pozo único: separado en varios tramos por los escombros que se depositan al nivel de los estrangulamientos.

Es muy posible que esta sima, o cualquiera de las cercanas, esté en relación con la red de la cueva Coventosa (HUMBEL, 1966), que se encuentra en el valle del Asón. El desnivel entre la entrada de la sima y el punto más bajo de la Caventosa es de aproximadamente 800 m., y las galerías de la cueva situadas más cerca de la vertical de la sima del Cueto tan solo están 500 m., al SE.

Las Exploraciones de Agosto de 1967
Los mismos miembros del SCD. nos hacen una serie de puntualizaciones respecto a la experiencia adquirida después de varios años en la zona, principalmente dedicadas a solucionar los problemas de exploración en la sima:

Antes de entrar en detalles con las exploraciones es necesario señalar que los descubrimientos espeleológicos de los cuatro últimos años han dado numerosos problemas de tipo técnico y de organización.

En el plano técnico, las dificultades de la sima del Cueto (pozo de -302 m.) fueron Vencidas, primero, gracias al torno a pedales de J. LACAS, y después al torno a motor de B. DRESSLER.
Con el fin de no interrumpir las exploraciones en el valle, y en vista del poco tiempo disponible para cada expedición, fue necesaria, para aprovecharlo al máximo, la implantación de un campamento de altura establecido a 1.000 m.

Los mulos, alquilados en Asón, han permitido subir rápidamente el grueso del material a Peña Lavalle.

La rotación de los equipos de espeleólogos permitió un rápido abastecimiento. El número de "permanentes" en el campamento de altura estaba reducido al mínimo, con la inclusión obligatoria de un médico.

Las comunicaciones con el campamento base se realizaban por radio, varias veces al día.

Después de estos consejos que pueden servir para cualquier otra exploración continuamos con el relato. En este año los espeleólogos están mejor preparados que el precedente para acometer la exploración de la sima. Disponen además de un torno a motor, especialmente concebido, provisto de un cable de 320 m. que permite llegar al fondo del Gran Pozo sin esfuerzo.

El día 9, por la tarde, un equipo de 3 personas es descendido hasta la base del Gran Pozo (-302 m.) para reemprender la exploración. El límite del año anterior (compuesto por el Gran Pozo de -302 m., pozo del Algodón de -55 m. y P. 7 de -7 m.) es rápidamente alcanzado. El nuevo pozo de 8 m. De profundidad (P. 8) no da dificultades. El siguiente, por el contrario, comienza con una estrecha  fisura vertical que es preciso pasar sin aire en los pulmones. Su profundidad es de 50 m. (pozo del Péndulo) y en su fondo los escombros le rellenan completamente sin posibilidad de continuación. A pesar de todo, una fisura abierta en la pared, unos metros más arriba, aunque demasiado estrecha para permitir el paso deja entrever un pozo paralelo.

Para encontrar una comunicación con el nuevo pozo es preciso remontar a escala unos 25 m., pendular 4 o 5 m. hasta hacer pie en un pequeño peldaño, o puente rocoso, cubierto de arcilla, desde donde se domina a la vez el pozo del Péndulo y el nuevo pozo (pozo de la Muleta)

Este es más amplio que los precedentes y en su interior puede escucharse el ruido de una pequeña cascada, la primera de la sima. Su profundidad es de 46 m. y, sin duda alguna, aparte del Gran Pozo, es el más bello de la sima.

La sección de su base es considerablemente reducida y está ocupada por un amontonamiento de negros bloques, que sólo permiten el paso del agua. No obstante, a 6 m. de altura, remontando a lo largo de un relleno no muy seguro, se pudo encontrar un pasadizo entre bloques. Llegando así, al final de una corta bajada, a una especie de pequeña y caótica sala cuyo horadado suelo permite suponer la existencia de un hueco subyacente. Después de un corte a pico de 4 m. y uno o dos estrechamientos, que precisan desescombrar, se llega a una nueva vertical, la séptima de la sima (pozo Juana de Arco de -28 m.).

La falta de material decide la vuelta del equipo a la superficie, adonde llega en la mediodía del día 10. En el ascenso del Gran Pozo se ha cruzado con un segundo equipo, también de tres personas, que desciende para continuar con las exploraciones. Esta combinación les ha permitido reducir el número de idas y vueltas del cable en vacío, pues, en superficie, las maniobras no son nada simples.

El sistema de enrollado del cable no pudo ser acabado a tiempo y fue preciso acoplar los dos tornos: el torno a motor, situado delante, arrastra el cable que va enrollando detrás el torno a pedales(aquél que había sido utilizado en 1966). La sincronización del conjunto, que necesita la presencia de 5 personas, requiere pues una conjunción perfecta. Si a esto se añade el hecho de que los gases del escape del motor apestan la atmósfera hasta hacerla casi irrespirable, que las comunicaciones con el pozo son prácticamente inexistentes desde que el motor se pone en marcha, y que el cable se detiene en el descenso, infaliblemente, sobre el escalón de -193 m., con riesgo de soltar alguna piedra cuando se engancha en las asperezas de la pared, se concibe que tengan que limitar al máximo las idas y vueltas del cable en vacío.

Para el segundo equipo la exploración comienza ciertamente a 450 m. de profundidad y precisan transportar el material hasta el límite alcanzado por el equipo precedente. El nuevo pozo a explorar (Juana de Arco) tiene una profundidad de 28 m.

El comienzo es estrecho, casi en gatera. Los grandes bloques, a través de los cuales es preciso deslizarse, están acuñados entre las paredes del pozo y, visto por debajo, lo que parecía primero una pequeña sala caótica aparece ahora como escombro suspendido.

Acabado el descenso se reúnen sobre una plataforma confortable; más abajo comienza una nueva vertical, de paredes irregulares. El resto de las escalas se instala en este pozo (pozo del Duelo de -50 m.), desciende uno de los exploradores y hace pie en un saliente a 25 m. de profundidad. No quedan escalas para continuar y parece que solo una parte ha sido descendida.

El retorno comienza, la sucesión de pozos es recorrida en sentido inverso y en la noche de día 10 al 11 el equipo alcanza la superficie El día 11 el primer equipo, al que se añade un cuarto elemento, desciende nuevamente a la sima. El tiempo apremia y éste será el último intento antes de finalizar la campaña.

La exploración del pozo, descendido en parte por el equipo precedente (Duelo), es terminada. En efecto, a 50 m. de profundidad finaliza éste en un escombro y sin esperanzas de continuación. La roca, a ese nivel, esta veteada de calcita blanca.
En razón al temor de haber alcanzado el final de la sima el pozo es bautizado con el nombre de pozo del Duelo.

Mientras se retira el material dos de los espeleólogos quedan en la boca del pozo averiguando el origen de una corriente de aire, y descubren, detrás de un gran bloque, el comienzo de un vasto pozo al cual se dirige la citada corriente. Instalan las escalas y después de un comienzo acrobático descienden en el vacio unos 20 m., y 10 m. más contra la pared. A 30 m. de profundidad hacen pie sobre un escombro, pero no se trata más que de un peldaño, relativamente amplio, y una nueva vertical de solo 9 m. les permite avanzar en profundidad (pozo del Hueso de -30 y -9 m.).

En la base existe una especie de sala, de unos 10 m. de diámetro a lo sumo, que se trata de un escombro acuñado entre las paredes de un vasto pozo y constituye una terraza de la sima. La vertical se eleva muchos metros por encima y no es posible divisar el comienzo, pero vista su posición, y la de algunas infiltraciones que la atraviesan, este pozo debe comenzar poco más o menos baja o el pozo de la Muleta y constituir su prolongación. Bajo el escombro el pozo continúa y la exploración puede proseguir.

Tres pozos contiguos, de una quincena de metros de profundidad, son descendidos, pero ninguno da lugar a continuaciones importantes. En uno de ellos, no obstante, por una fisura, se aprecia un nuevo pozo paralelo.

Una vez más el hecho se repite a 10 largo de toda la exploración de la sima- es necesario cambiar de pozo para continuar el descenso. No fue necesario penetrar por la fisura, pues a nivel del escombro se encontró una grieta que permitió el paso. El vacío donde desemboca es considerable se trata de un nuevo pozo que hace el número 11 del abismo (pozo de la Marmita de -42 m.).

Los 10 primeros metros de descenso, relativamente difíciles, son contra la pared, y los 30 restantes en el vacío. A 20 m. de profundidad se puede hacer pie, si se desea, sobre un pequeño promontorio suspendido, horadado por una marmita de erosión acanalada abierta en uno de sus lados. Por ello este pozo se llamó pozo de la Marmita. A 40 m. de profundidad hacen pie sobre un escombro con bloques de buen tamaño  uno de ellos, regado por una cascada que cae por el pozo, bascula un poco (más tarde será llamado "Piano de Cola". Si este bloque llegase a resbalar podría obstruir la continuación de la sima. A su lado se abre, efectivamente, un pequeño conducto vertical horadado en la roca y la pequeña cascada y la corriente de aire pasan por allí. 
             
Se desciende fácilmente, sin material, y algunos metros más abajo desemboca en una pequeña rotonda cuyo suelo presenta varios orificios negros. De aquí parte un nuevo pozo (pozo del Techo de-20 m.) que hace el número 12 del abismo. Los guijarros arrojados al vacío acusan unos 20 m. de profundidad. Están ya a -570 m. y la base de este pozo no debe estar lejos de la cota -600 m. Su forma es casi circular, pero a los cinco metros se ensancha bruscamente. Las piedras, tiradas en oblicuo, caen sin tocar las paredes y parece, del modo como resuenan al tocar fondo, que éste es profundo ¿se trata de una galería? En todo caso este pozo es diferente al resto, la corriente de aire es muy perceptible, y parece muy prometedor.

Da nuevo el material es insuficiente, pero esta vez no queda tiempo para que un cuarto equipo tome el relevo, y los espeleólogos regresarán a la superficie sin saber que, a pocos metros de donde ellos han negado, se abren unas inmensas galerías. Comienza por consiguiente el retorno a la superficie y el desequipamiento de la síma. Este no pudo acabarse y los sacos de material se dejan en la cota -450 m., en la pequeña sala caótica. El motivo está en la superficie, donde una violenta tempestad de lluvia y granizo cae sobre el campamento y hace sentir sus efectos en la sima, pues aparecen cascadas que no existían y las ya conocidas caen con mucha más agua.

El día 13 se decide la evacuación del campamento de superficie, a fin de permitir un poco de reposo para todos.

El día 16, a las 11 de la mañana, cinco miembros del equipo desciende, en a la sima y terminan de recoger el material, empleando 17 horas. Los tornos y el campamento son desmontados y el material es bajado al valle.

Así termina la campaña de exploraciones de este año en la sima del Cueto, donde han conseguido llegar a una profundidad de -570 m.

Las Exploraciones de Agosto de 1968
La sima se vuelve cada vez más importante y esta vez las exploraciones deben comenzar a partir de -570 m.; por tanto no es conveniente que los mismos equipos que instalan el material, en los pozos ya conocidos, sean los que prosigan la exploración. La duración del proceso necesario para la instalación ya había alcanzado en 1967 casi 24 horas, y haciéndose excesivamente largo aumentaría el riesgo de accidente. Se impone, por tanto, una distribución del trabajo.

Los primeros equipos descenderán, unos detrás de otros, cargados de material, a fin de equipar los pozos hasta la cota alcanzada en 1967. Llegarán después los equipos de exploración propiamente dichos, que descenderán casi sin equipaje con el fin de reservar sus fuerzas al máximo para el fondo.
Disponían este año de 16 personas susceptibles de ser enviadas a la sima, de entre las cuales más de 12 podrían ser utilizadas para la exploración. Esta cifra doblaba casi la del año precedente, pero de todas formas era insuficiente y sería necesario enviar a ciertos equipos varias veces a la sima. Debía establecerse pues un sistema de relevos, que permitiera realizar el trabajo 10 más descansadamente posible, para los diferentes equipos. El tiempo apremia y la campaña no debe durar más de 20 días.
De otra parte, la subsistencia del campamento de superficie, que necesita subidas diarias de material y provisiones desde el campamento base, constituye una pesada carga.

La experiencia de 1967 les había enseñado que, por el mal tiempo y con los medios de que disponen, era difícil permitir residir durante más de 4 ó 5 días seguidos a cada miembro de la expedición en el campamento de superficie. Además les hacía falta atender, simultáneamente, el avituallamiento del campamento de superficie, los trabajos del torno y la exploración. Deciden entonces que cada equipo efectúe, sucesivamente, cada una de estas tres  tareas, en ronda, lo que les permitirá descansar periódicamente en el campamento base del valle del Asón.

El torno a motor está a punto. El mecanismo de enrollado del cable y el sistema de escape de los gases están terminados, lo cual simplificará el trabajo del equipo de superficie. Por el contrario, las comunicaciones en el Gran Pozo son frecuentemente defectuosas, y las idas y vueltas del cable causan algunos incidentes. Para disminuir al máximo el número de maniobras, y evitar el riesgo de enganche del cable cuando éste desciende vacío, se ha previsto que, en lo posible, los equipos descenderán uno a uno y se relevarán a la altura del Gran Pozo.

Del 8 al 19 de agosto, 11 equipos van así a sucederse sin interrupción. El número de personas por equipo se fija en 3 para instalar el material en la sima, y en 4 ó 5 para retirarlo. En lo concerniente a la exploración los equipos serán de 2 personas, seleccionadas de forma que permita obtener el máximo rendimiento.

Cada espeleólogo tiene autonomía total para la bajada y subida de los pozos, pues la técnica a utilizar lo permite: descenso con el "descensor" y cuerda sencilla, y subida a escala con auto-seguridad.  Los pozos pueden así ser recorridos sin pérdida de tlempo.

El desarrollo de la expedición concebido de este modo ha proporcionado, en conjunto, resultados satisfactorios y la progresión en la sima fue importante este año que relatamos.

El día 5 comienzan a subir material desde el campamento base.

El 6, por la tarde, finaliza la instalación del campamento de altura.

La subida general se realizó el día 8. El material pesado lo suben 4 mulos por el camino de Rolacía, y el resto los miembros de la expedición por el de Socueva.  Únicamente el equipo encargado del torno, y el que equipará de material la sima, permanecerán en el campamento de superficie, los demás bajarán al campamento base.

En la noche del 8 al 9 se termina la instalación del torno y pueden comenzar los descensos. A las 2 de la madrugada el primer "equipo instalador" penetra en la sima. Su trabajo consiste en instalar una línea telefónica en el Gran Pozo de -302 m. y después equipar con escalas y cuerdas los 5 pozo.os siguientes (pozo del Algodón de -55 m.; P. 7 de -7 m.; p. 8 de -8 m.; pozo del Péndulo de -50 m. y el pozo de la Muleta de -46 m.), tarea que realizan en 17 horas.
En el exterior llueve casi sin parar desde que comenzó el mes, y en la sima cae agua en varios pozos mojando las ropas de los espeleólogos. Tanto en la sima como en el campamento de superficie se a crecentan las dificultades.

El segundo "equipo instalador", compuesto por 2 personas, desciende en el momento en que el primero sube el Gran Pozo. Su tarea no es mucha: simplemente instalar la línea telefónica hasta donde ha llegado el primer equipo y depositar allí una bolsa con provisiones. Terminan su trabajo mucho más rápidamente de lo previsto y llegan al pie del Gran Pozo demasiado pronto para que el tercer equipo, que está subiendo del campamento base, pueda relevarle. Tienen pues que subir el Gran Pozo escalonadamente, y un miembro del equipo de superficie desciende al escalón de -193 m. para ayudar el paso del cable.

El día 10, el tercer "equipo instalador", compuesto por 3 personas, desciende a la sima. Alcanza rápidamente la pequeña sala caótica a -450 m., donde fue depositada la bolsa con provisiones, y continúa la instalación de la sima. Se equipa el pozo Juana de Arco de -28 m., mientras que el pozo del Duelo de -50 m. es dejado de lado por no tener continuación. Sucesivamente se equipan y descienden los pozos del Hueso Superior, de -30 m., y del Hueso Inferior, de -9 m., y el de la Marmita, de -42 m., llegando así al punto alcanzado en 1967; conviniéndose que este equipo continúe la exploración, pues tiene material suficiente para descender al pozo inexplorado del pasado año (pozo del Techo de -20 m.

Se instala el resto de las escalas y desciende un espeleólogo. A los 5 m. de profundidad queda en el vacío y todo el resto del descenso lo efectúa en la oscuridad, lejos de las paredes. Se trata efectivamente de una galería. A 20 m. de profundidad hacepie sobre unos bloques de gran tamaño que parecen constituir el suelo, y a medida que descienden sus dos compañeros la galería se ilumina, y pueden comenzar a distinguir su forma. La altura de la galería es de unos 15 m. y su anchura de 20 m., y está atestada por amontonamientos de bloques de todos los tamaños.

En el techo, el agujero por donde se desciende se ve demasiado pequeño en comparación con las dimensiones de la galería, y si se hubiera alcanzado ésta por otro acceso distinto de la sima del Cueto, es probable que nunca hubieran sospechado la existencia de tal sima. Únicamente, algunas filtraciones que caen de la bóveda en ese lugar podrían haberles hecho levantar la cabeza, pero incluso les hubiera sido difícil distinguir el orificio del pozo. Dos posibilidades se ofrecen al equipo: explorar la galería hacia el Norte o hacia el Sur, y ambas son intentadas sucesivamente.

Hacia el Norte, la progresión es relativamente fácil y los bloques menos numerosos que del otro lado. Una terraza estrecha, adornada por numerosas estalactitas cónicas y "coliflores", permite avanzar sin dificultad contra la pared Oeste. Más allá un escombro parece cerrar el paso (varios bloques están amontonados casi hasta el techo), queda felizmente un paso y la galería prosigue del otro lado. La exploración se detiene allí, al menos por el Norte.

Hacia el Sur, por el contrario, no hay más que bloques amontonados y el suelo de la galería no es visible en ningún momento. Desde la horizontal el escombro se levanta bruscamente hasta una altura de 150 m. y es preciso, para continuar avanzando, escalar los numerosos bloques más o menos inestables. Se sube así unos 60 m. y casi el escombro llega a rozar la bóveda de la galería; en el punto más alto de éste es suficiente levantar los brazos para tocar el techo.

Del otro lado de este paso todo está oscuro. No son visibles ni la bóveda, ni las paredes, ni el mismo suelo: parece que la galería desemboca en una vasta sala (sala de las Once Horas) y uno de los miembros del equipo cree reconocer en ésta una de las partes conocidas de la cueva Cañuela (SAN MIGUEL, 1971).

La exploración no puede continuar porque la reserva de carburo ha quedado en el último pozo y hay que pensar en la vuelta. Regresan pues a la base de la sima y, pozo tras pozo, comienza la subida de los 590 m. que les separan de la superficie.  Llegan, a la pequeña sala caótica, a -450 m., que es donde se encuentra el teléfono y comunican los descubrimientos al equipo de superficie.

El día 11, entre las 5 y las 7 de la madrugada, el cuarto equipo toma el relevo del precedente al nivel del Gran Pozo. Está compuesto por 2 personas, que con muy poco material están encargadas de explorar y topografiar, y así alcanzan rápidamente la galería, a -590 m., donde su trabajo comienza.
La dirección elegida es la Sur, que con un poco de suerte les conducirá a la cueva Coventosa (HUMBEL, 1966). La gran sala (sala de las Once Horas) donde terminó el equipo precedente, es explorada y posteriormente topografiada. se extiende de Este a Oeste en unos 240 m., con una anchura máxima de 70 m. y una altura que apenas alcanza los 20 m.

La parte oriental de esta gran sala se asemeja mucho a la galería de acceso a ella misma: la bóveda se eleva en gradas sucesivas, mientras que grandes bloques apilados elevan simultáneamente el nivel del suelo. Al cabo de 100 m. de progresión la sala parece terminarse por este lado, sin que otra galería haya sido vista.

Sin embargo, hacia la parte Oeste de la sala la exploración es mucho más fácil. No hay casi bloques y el terreno es poco accidentado. Una vasta pedrera, en forma de media luna, ocupa el lado Sur de la sala, adosada contra la pared y a la que tapa casi en toda su altura. Las piedras que la forman son de pequeño tamaño en la parte más alta y aumentan a medida que se acercan a la base de la pendiente. En el extremo Oeste de la sala la bóveda se hunde bruscamente y el escombro, que en cualquier otra parte apoya contra la pared, se encuentra aquí arrastrado hacia abajo. Es el comienzo de lo que han dado en llamar "Gran Pedrera"; una especie de escombros poco estables que deben descenderse con precaución. Unos 60 m. más abajo se llega a una nueva sala, más alta y más estrecha que la precedente. El suelo es caótico, obligando a una progresión lenta y a la vez  penosa.  

En el extremo Este de esta nueva sala parece no existir continuación, fuera de un pequeño pozo de unos 10 m. de profundidad que se abre en la pared Norte. Hacia su parte Oeste, por el contrario, parece prolongarse bastante lejos, y en vista de lo cual se decide detener allí la exploración, pues tienen como norma topografiar sistemáticamente todo lo que descubren y el levantamiento del plano de la sala de las Once Horas les llevará mucho tiempo. De vuelta al pie de la sima, después de un corto descanso, deciden internarse hacia el Norte, alcanzando el límite del equipo precedente y continuando la exploración. La galería, en conjunto, se vuelve horizontal. con numerosos bloques y aumento de su anchura. A unos 300 m. de la base de la sima descubren, contra la pared Oeste, un pozo de aproximadamente 15 m., donde cae una cascada, con una entrada muy pequeña que no permite el paso. Más allá los bloques escasean, la galería está muy concrecionada y es mucho más acojedora de aspecto. Avanzan sobre una terraza cubierta de estalagmitas, de columnas, de excéntricas, etc. Sobre algunas estalactitas y estalagmitas se desarrollan eflorescencias de "nieve de las cavernas". Se trata de concreciones blancas. como copos, muy frágiles, constituidas por la acumulación de finas aguas de una variedad de la calcita (lublinita) (Es un mineral muy raro y no se le considera como independiente, sino como una variación del carbonato cálcico. Se encuentra en determinadas cuevas. La lublinita es un agregado de cristales de CO 3 CA muy pequeños que forman un polvo muy fino. Los cristales del carbonato cálcico crecen en una orientación determinada De mineral) (DANA, PALACHE, BERMAN y FRONDEL, 1951; DEER, HOWIE, y ZUSSMANN, 1963) Existen también en otros puntos de la sima y especialmente en la base del pozo del Algodón, y en otras cavidades del macizo (cuevas Coventosa y Cañuela) con formas muy variadas. Pero aquí, en esta sima, presentan la particularidad de desarrollarse, preferentemente, sobre la cara Norte de las concreciones, recordando un poco al musgo sobre un lado de los árboles en los países donde sopla el viento Norte.

Unos 60 m. más lejos se llega a un cruce de galerías (Encrucijada de la Nieve) de forma casi perfecta: la galería de acceso está cortada, casi en ángulo recto, por una galería de diámetro más pequeño. Hacia el Este se termina rápidamente la galería por un pozo de -20 m. aproximadamente mientras que, hacia el Oeste, a los 40 m., se obstruye la galería casi hasta el techo por un muro de arcilla, difícil de escalar. En medio de la encrucijada hay grandes bloques, alguno de 10 cuales está cubierto por una capa de "nieve de las cavernas" y "bolas de algodón", con un espesor que llega a veces a los 10 cm.

Hacia el Norte, la galería sigue en la misma dirección. Su sección, muy simétrica, es como la de un ", as de pica" cuyo. Pie hubiera sido ensanchado desmesuradamente. Ambas paredes están bordeadas por una estrecha terraza y el fondo de la galería ocupado por grandes bloques. Al cabo de 60 m. las terrazas se acaban y el suelo vuelve a ser uniforme.
Los bloques van apareciendo cada vez de mayor tamaño, y al cabo de algún tiempo es tal su amontonamiento que impide el paso. El escombro se puede rodear por su izquierda, pasando entre los bloques y la pared, pero al cabo de un centenar de metros se une totalmente a la bóveda impidiendo el avance.

Vuelven al pie de la sima, pero esta vez para remontar los 590 m. de pozos. Al pasar por la "sala Caótica", hacia -450 m., donde está el teléfono, comunican a la superficie las novedades de la exploración.

Un quinto equipo, también de 2 miembros, toma el relevo en la exploración. El día 12, a las 5 de la mañana, se cruzan los dos equipos. El cuarto, después de 28 horas de exploración, alcanza la superficie, mientras que el quinto comienza el descenso de los pozos.
Su tarea consiste en avanzar la exploración hacia el Sur, al pie de la "Gran Pedrera". De camino toman algunas fotos en la galería. Descienden la "Gran Pedrera", llegando a la sala inferior y continuando hacia el Oeste. Así avanzan, entre bloques, unos 300 m. y comprueban que las dimensiones del conducto son parecidas, por tanto, lo que el equipo precedente había tomado por una sala no constituye más que el comienzo de una gran galería fósil (galería del Chicarrón), que parece continuar bastante lejos, hacia el Oeste .

El pozo de -10 m., que anteriormente citamos y que se abre en una pequeña prolongación al lado derecho de la Gran Pedrera, es descendido.
En su base existe un segundo pozo que parece tener unos 20 m., pero no tienen material para explorarlo y lo dejan para otra ocasión.

A la vuelta, tenían la intención de descender a un pozo, sondado en -56 m., que se abre cerca de la base de la sima, pero, una vez en la sala de las Once Horas no encuentran el paso para salir de ella, perdiendo varias horas en registrar metódicamente las paredes. Cuando llegan por fin al pozo, resulta que se encuentran al límite de sus reservas de iluminación, viéndose obligados a posponerlo y a subir hacia la superficie sin pérdida de tiempo; la cual es alcanzada el día 13 a las 15 horas, después de haber pasado 34 horas en el interior.

Un sexto equipo toma el relevo. La intención de los 2 miembros que le componen es de explorar el amontonamiento de bloques que había detenido al cuarto equipo en su avance hacia el Norte, para ver si es posible ganar terreno en dirección a la Cueva Cañuela (SAN MIGUEL, 1971).
Durante varias horas exploran, uno tras otro, todos los intersticios que hay entre los bloques, sin encontrar ningún paso. Este trabajo, particularmente penoso, no les permite iniciar nuevas exploraciones y el equipo retorna -a la superficie, llegando a ella el día 14 a las 6,30 horas.
El día 15, por la mañana, se reemprende la  exploración. La topografía de las galerías, efectuada por el cuarto equipo, ha sido puesta en limpio; 10 que permite ver más claro y hacerse una más exacta composición de lugar.

Deciden que el séptimo equipo reanude la explanación de la galería del Chicarrón, e intente llegar lo más lejos posible. Este equipo, compuesto de 3 personas en lugar de 2, está bien elegido y es eficaz. Llegan rápidamente a la base de la sima, penetran en la galería Sur, atraviesan la sala de las Once Horas, descienden la Gran Pedrera y alcanzan el límite explorado por el quinto equipo. Más allá, la galería continúa con parecidas dimensiones: en algunos puntos su anchura pasa de 40 m., por una altura de 20 a 30 m., lo que la hace una de las más Vastas de las conocidas en el macizo. Bloques de diverso tamaño cubren el suelo completamente, y para avanzar es preciso escalar o rodearlos.

Al cabo de 200 m. encuentran una zona con agua. En efecto, una pequeña cascada que surge de la bóveda salpica los escombros. Es la primera en 500 m. de galerías y deciden llamarla "El Oasis". Después les es preciso buscar un paso en un amontonamiento de grandes bloques, que permita continuar la exploración. Más lejos se explora una pequeña galería inferior, que se desarrolla paralelamente a La galería principal, (galería de los Cristales) cuyas paredes están cubiertas por manojos de gruesos cristales de yeso. Sobre algunos bloques, por encima de los cuales debió de pasar el agua en otro tiempo, se desarrollan figuras muy particulares: hileras de grandes cristales verticales de yeso rodeando una zona, donde aparece la superficie desnuda de la roca.

Más adelante, unos 560 m. después del Oasis, la galería fósil, cuyo tamaño ha disminuido progresivamente, deja paso a una galería estrecha y elevada, muy durante (galería de las Terrazas), y para llegar a ella es preciso descender a escala un corte de 5 m. Carece casi de bloques y en cambio su suelo está cubierto por una capa de residuos de concreciones pulverizadas.
En este tipo de terreno se puede avanzar rápidamente, pero, a pesar de todo, al cabo de 120 m. tienen que detenerse. El suelo, que ya presentaba algunos hundimientos, se interrumpe completamente y un vasto pozo (pozo del Kas), corta la galería y ocupa toda su anchura (de 3 a 4 m. de media) y su profundidad parece ser de un centenar de metros.

No pueden descenderlo porque no tienen ni cuerdas ni escalas, y deben contentarse con avanzar un poco sobre una terraza que se extiende sobre él, con el fin de observar mejor los contornos. Antes de iniciar el regreso arrojan al pozo un saco de plástico lleno de piedras, pues en el caso de que desembocase en una de las zonas conocidas de la cueva Caventosa, este saco podrá servir de señal. Lo más pronto posible, un equipo del campamento base deberá ir a la cavidad para asegurarse de ello.
Para ganar tiempo, habían convenido que el octavo equipo alcanzase al precedente antes de que llegase a la superficie. El día 16, hacia la 1 de la madrugada, se internan en la sima. El trabajo de las 2 personas que le componen consiste en seguir las huellas del equipo anterior, con el fin de topografiar lo descubierto. El encuentro de ambos equipos se efectúa a nivel del pozo de la Marmita.
Una vez en la galería deciden intentar el descenso del último pozo descubierto (pozo del Kas). Ellos son, en efecto, los únicos que pueden hacerlo, puesto que, a su vuelta, tienen el encargo de comenzar el desequipaje de la sima. Para esta empresa le es imprescindible, desde luego, reagrupar las escalas y cuerdas dejadas en diferentes lugares de la galería y transportarlas cerca de 2 kilómetros, por lugares que sólo conocen en parte. Poco después de la Gran Pedrera abandonan el proyecto, posan los sacos de material y alcanzan sin carga el borde del pozo del Kas. Le sondean con "topofil", y la sonda desciende sin dificultad hasta -75 m. Por su posición, este pozo no tiene muchas posibilidades de desembocar directamente en la cueva Caventosa, y deciden entonces topografiar la galería que les llevó hasta él, como estaba inicialmente previsto.

Vuelven donde dejaran los sacos con el material y comienzan a levantar el plano. Tardan 4 ó 5 horas en llegar, topografiando al Oasis Y. como no se encuentran más que a la mitad del camino, detienen allí su tarea y deciden regresar. Una vez al pie de la sima comienzan a subirla, desequipando los pozos sucesivamente. Esta tarea, en la que intervienen varios turnos de equipos, finaliza el día 19 por la mañana con el desmonte del torno y del campamento de superficie. Por la tarde, todos los miembros de la expedición se encuentran en el campamento base, y con ello finalizan las exploraciones por este año.

Las Exploraciones de Julio-Agosto de 1969
En este año decidieron consagrar la casi totalidad del campamento de verano a la exploración de la sima del Cueto, y alargar la duración de la exploración en 10 días (del 20 de julio al 20 de agosto.

Instalación de nuevas técnicas.

Para las maniobras del torno disponen de un emisor receptor de radio, utilizando el cable de descenso. Con este aparato pueden permanecer en comunicación permanente con el equipo del torno durante el curso del descenso. Los riesgos han podido ser así considerablemente reducidos en el Gran Pozo.

El descenso del cable en vacío lo hacían gracias a un hilo de acero atado al extremo inferior del cable, el cual era preciso enrollar en una bobina especial fijada en la pared del fondo del pozo. El hilo utilizado era hilo telefónico, lo cual permitiría, en caso de avería en el sistema de transmisión por radio, pasar a comunicarse telefónicamente.

Al fondo del Gran Pozo instalan un sistema de protección contra la caída de piedras. Se trata de una malla, fabricada con cuerdas de nylón de 9 mm. de mena, recubierta de teJas de lona gruesa y fijada a la pared por 6 "spit-rocks" (pitones de expansión), de forma que protegiera la entrada de la gatera del pozo del Algodón (en 1968, uno de los miembros de la expedición había sido herido ligeramente en la cara por una piedra, cuando atravesaba la citada gatera).

En el resto de la sima el material que emplean es similar al de 1968, pero en lo concerniente a las cuerdas hicieron algunas modificaciones. Las paredes de la mayor parte de los pozos están recubiertas por una fina película arcillosa, llena de granos de cuarzo. Este revestimiento, particularmente abrasivo, se adhiere a la funda de las cuerdas de nylón, y después de 5 ó 6 descensos provoca el desgaste rápido de los "descensores" y de los "frenos de autoseguridad" de duraluminio (en 1968, un solo descenso a -600 m. deterioró completamente los 2 tambores de un "descensor"). En el desequipaje de la sima, a fuerza de rozar las cuerdas con las escalas, acaban por desgastar los peldaños, a veces muy profundamente.

Las cuerdas que utilizaron en este año estaban recubiertas de una especie de barniz, y parece limitó en parte la fijación de los granos de arena. Además la propia funda era mucho más resistente, y mientras que en 1968 fue necesario reponer algunas cuerdas en el curso de la expedición (la funda había sido destrozada por los rozamientos), las de 1969 resistieron perfectamente.

Las Exploraciones de 1971
No tenemos noticia de si se han realizado exploraciones en la sima a lo largo del año 1970, sin embargo contamos con un pequeño informe de las realizadas en 1971 por el SCD.

Siguiendo los pasos de la expedición de 1969. comienzan por llegar al límite explorado de las galerías en su parte Oeste (sala de la Brecha sala en declive) y descienden un pozo de 15 m. de profundidad situado al final de la galería de las Terrazas.

A continuación ponen todo su esfuerzo en la exploración del pequeño cañón, en lo alto del cual se había tenido que detener la expedición de 1969, situado al Sur de la sala en Declive.
Descienden sobre la pared del cañón hasta su fondo, situado a 15 m. de profundidad, explorándolo en ambas direcciones.

Dos pozos, situados al Este y al Oeste de lo que han podido recorrer en el cañón, de alrededor de 70 y 50 m. de profundidad interrumpen el cañón en ambas direcciones y la exploración tiene que terminar por falta de material.

Uno de los poros, concretamente el del lado Oeste, da sobre una red activa.
Es muy posible que el cañón continúe mas allá de la boca del pozo de 70 m., pero el atravesar este pozo, muy ancho, se presenta muy difícil.

La exploración del cañón Este ha sido continuada.
Este desemboca en una zona muy laberíntica. La exploración de todas las ramificaciones elimina toda esperanza de continuación, aunque, la orientación de esta galería, el cambio de aspecto del cañón que, partiendo de una grieta vertical de 40 a 50 m., horizontales en una red concrecionada, y el descubrimiento de dos cadáveres de mariposa y de una araña viva, les hace pensar que es posible la comunicación con las cuevas del lado Oeste del valle del Asón.

Se continúa topografiando todos los descubrimientos y una vez terminada ésta tarea realizan una nueva tentativa de exploración del pozo que se encuentra próximo a la base de la sima, sondado en 56 m., que se muestra de nuevo infranqueable (pozo en forma de reloj de arena con derrumbes).

Referencia                                                             
Cuadernos de Espeleología 7
Publicaciones del Patronato de las Cuevas Prehistóricas de la Provincia de Santander
1973

1 comentario:

  1. Con semejante relato, me teníais ganado (para meterme a este mundo de la espeleología) HASTA que se ha mencionado a la araña (viva).

    Mardita aracnofobia...

    ResponderEliminar